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Jueves 28 de Agosto del 2014
   


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Vecinos Imaginarios  

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Escrito por: <Jorge Soriano> el <11/Abril/2010>
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Hola, mi nombre es Lalo y les voy a platicar de mis queridos vecinos, que como en toda cuadra, unidad, vecindad o similar lugar de coexistencia existen un sinfín de acontecimientos que sin querer nos enteramos o somos partícipe de ellos.

En lo particular, vivo en una unidad habitacional al oriente-centro de la caótica Ciudad de México,  el cual consta de ocho departamentos, una azotea impecable, cubierta por un caro y fino impermeabilizante, que por cierto, se pago entre todos los vecinos, al igual los tinacos que nos proveen del vital liquido se instalaron hace apoco, un aproximado de cinco años. En cuanto a las escaleras, se les dio una manita de gato en calidad de urgencia, se les puso loseta de un costo medio ya con la mano de obra, los barandales son nuevos, se instalaron y se pintaron entre todos los vecinos y el alumbrado interno es de total luz impecable, siendo que si cae una moneda de diez centavos, les aseguro que luego – luego la encuentras.

Si bien, el vecino del departamento uno, es un viudo o separado o dejado, o no sé, pero el chiste es que es dentista, por cierto muy bueno  -eso dicen sus pacientes- que con frecuencia asisten a el para salvaguardar cualquier malestar bucal. Su tono de voz es un poco alta, de complexión robusta, no gordo, usa lentes, y bata color azul oscuro. Lleva viviendo en la modesta unidad habitacional poco más de 40 años, o sea, que ha visto y vivido la llegada y salida de familias con todo y pericos, perros, ratas, cucarachas, tepocatas y víboras prietas.


Pasando con el vecino del número dos, es una persona ejemplar, responsable, ordenado, limpio, al pendiente de toda junta vecinal, siempre cumplidor con la cooperación para lo que se ofrezca, nunca se queja, con tal de decirles que ni un malestar tiene el señor ya a sus 67 años de vida.

En tanto su servidor, quien vive en el primer nivel, siendo el interior número 3, somos un total de 4 ejemplares vivientes, mis padres ingenieros, mi hermano casi licenciado en informática y sin vieja, busca la perfección en el trabajo, y como les decía, su servidor Lalo, en busca de historias qué contar. Viviendo ya 27 años,  me siento dueño de la unidad.

Los del cuatro son una pareja de jóvenes casados  y sin hijos, licenciados en derecho, son los ángeles de las leyes, ya que si existiera algún problema legal, de cualquier índole, me siento protegido y seguro de que ellos –claro con lana de por medio- podrán ayudarte a remediar tu situación legal y claro, toco madera de la buena.

Llegando al segundo nivel tenemos a los del departamento número 5; familia integrada por 6 personas, los esposos, dos hijos, el hermano del esposo y la mamá de ella; son peculiares porque sino llora una de sus hijas, es la mamá quien grita tal cual cacatúa para callar a la nieta, en tanto el cuñado, no más no hace nada, sale por la mañana disque a correr y ejercitar esos músculos, por la tarde sale a dar el rol, y por la noche sale con las sobrinas a orearlas para pasar el rato. En tanto los responsables de la economía y partidarios de la democracia, llegan ya de noche,  y seguramente se chutan toda la lista de quejas y denuncias tanto de la madre, el cuñado y las hijas.

Los personajes del departamento 6 son tres solteronas, o bueno casi, porque la madre fue casada, y después se separó por razones de no aguantarse las ganas de probar nuevos sabores humanos, llámese: “dinero mata carita”, “es que es más joven que mi esposo”, “es que es más divertido”, etc., y eso me enteré por el zafarrancho que se armo un sábado por la tarde. Por otro lado, las dos hijas, que en verdad no son de mi tipo, pero que intenté ser galán de una y todo por caliente, son alivianadas y extrovertidas; una de ellas es Licenciada en Finanzas, siempre llevando las cuentas de la entrada, tanto gastos como capital disponible; la otra, sólo terminó la preparatoria, y tiene trabajos de entrada por salida, preocupada en encontrar el amor de su vida, que sea un chavo lindo, buen onda, sensible, fiel. Alguien se apunta.

Para concluir la lista de vecinos, y pasando al tercer nivel, tenemos al departamento 7, un policía retirado de un metro setenta centímetros, bien ejercitado –no panzón- portando sus gafas oscura de gota al muy estilo patrulla motorizada, siempre presumiendo sus aventuras, y portando su pistola nueve milímetros sin cargar. Es la seguridad de la entrada, mejor que la que hay en un  centro comercial. Se los juro.

En cuanto al departamento número 8, tenemos a la madre y a su hijo, ella de 37 y el hijo de 16 años,  hasta la fecha seguimos lamentando el fallecimiento de su amable esposo que en un intento de asalto perdió la vida. La madre, secretaria de profesión trabaja en una dependencia de gobierno, siempre de falda y tacones bajos, sabemos cuando llega; en tanto el hijo estudiante de preparatoria tiene su propia banda de rock, que no es por darles mal augurio pero tocan de la fregada, lo único bueno es la novia del baterista,  delgada, de bonito cuerpo y cara de ángel, el mundo si es justo.

Aquí vivo en mi unidad, la unidad habitacional, que aun da más de que hablar.

 

 

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